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RECUPERADORES DE LOS DATOS PERDIDOS


Tres estudiantes de ingeniería de la UC se dieron cuenta de que, en Chile, quienes perdían información importante por algún daño en sus computadores, no tenían a quién acudir. Crearon la empresa Kepler y ahora abrieron hasta sucursal en Miami.

Revista Ercilla, 22/05/2006 de UN DÍA PARA OTRO, el computador de Nicolás Mella, por entonces (2001) estudiante de ingeniería eléctrica de la Universidad Católica, no funcionó más, y en su interior quedaron tareas y trabajos. Empresas chilenas le dijeron que era imposible recuperar la información, así que se contactó con un servicio extrangero. Le informaron que si era posible salvar los datos, pero que iba a costar sus buenos miles de dólares. "No gracias, no estoy tan apegados a ellos -les respondió Nicolás-. Pero les ofrezco trabajar con ustedes", El emprendedor univiersitario tenía un negocio de armado y reparación de computadores, y como se había dado cuenta que en el país no existía ninguna empresa competente en la recuperación de datos, se ofreció para derivarles clientes chilenos. Así fue como se introdujo en el tema.

Hay dos formas en que se puede perder la información de un computador. Una es la llamada "lógica": sin querer, uno tira un archivo a la papelera y luego la borra, o cuando se formatea el disco duro. Para esos casos hay software que permiten conversar con el disco a nivel hexadecimal, de ceros y unos. "El disco marca los archivos que tiras a la basura como borrados, con un código que indica que no sirve y que pueden escribir información nueva encima. De este modo, mientras menos tiempo pase, más probable que estén los datos", explica Hugo Galilea, ingeniero eléctrico y actual socio de Mella. Este tipo de rescate está más extendido, a que en todas las escuelas de informática preparan para eso.

La otra manera de sufrir el dañi es la mecánica: cuando un golpe inutiliza el discom o si el laptop se cae a la piscina, alguna pieza se le suelta después de un tiempo o el cabeza de lectoescritura deja de funcionar, etcétera. "Los disco duros son una obra de ingeniería muy precisa, y a veces fallan -comenta Galilea-. Todas las empresas que los fabrican han tenido casos y demandas millonarias".

En esas ocaiones es necesario abrir el disco duro e intentar leerlo de alguna forma. Y no cualquiera está capacitado para hacerlo. El disco sólo se puede manioular en un ambiente ultra-limpio, vaciado de casi toda partícula microscópica -100 partículas menores a medio micrón por pie cúbico-. Está compuesto por un plato que gira a unos 200 km/h, que nunca llega a tocarlo, sino que se acerca a unos cuantos micrómetros. "Si entra cualquier partícula -cuenta Galilea-, la aguja choca con el disco, lo raya por completo y la información se hace irrecuperable".

La idea es trasladar el plato que contiene la información a un medio adecuado que pueda leerla. Y para tener éxito, los especialistas deben saber cómo funciona el cabezal, que viene a ser como la aguja de un disco de vinilo, conocer a cuánto gira, dónde escribió cada dato (no se escriben linealmente, sino que cada cambio queda regustrado donde esté dando vuelta el disco en ese segundo).

Algunas veces hay que reconstruir el disco; otras es posible hacer que vuelva a funcionar durante unos muinutos o colocar el pato en alguna máquina que clone la información.



Tecnología secreta

Pero nada de esto se enseña en las universidades y no se cuentan más de diez grandes compañías del rubro en el mundo que se dediquen al tema, según aseguran en Kepler, esta innovadora nueva empresa chilena. Hay que ser autodidacto o aprender de quienes dominan algún método de recuperación de datos, "Tiene mucho de artesanía, de creatividad; es importante que se te ocurran nuevos procedimientos -dice el ingeniero-. No hay nadie que tenga todas las respuestas y siempre están llegando cosas nuevas. Los que fabrican discos duros no saben cómo recuperar la información de sus propios productos; sólo saben hacerlos.

Mella aprendió de los estadounidenses, realizó cursos, leyó y se dedicó a abrir su propia empresa de recuperación de datos en Chile. Llamó a otros dos compañeros de laboratorio, Javier Smitmans y Galilea, y el año 2002 crearon Kepler. Reunieron recursos como pudieron: ganaron la Fórmula I, competencia para universitarios de autos que usan algún tipo de propulsión alternativa; pidieron préstamos, y coparon sus líneas de créditos. "Eramos estudiantes y no teníamos nada", recuerda Galilea.

Aparte de oficina y computadores, necesitaban máquinas específicas que sólo pueden importarse, como clonadores de discos y varios softwares bastante caros. Y lo más importante, un clean bench, especie de incubadora que emula una sala limpia libre de polvo y partículas, y en la que se pueden introducir las manos enguantadas para trabajar con discos duros. "La tuvimos que mandar a hacer con especificacinones internacionales a un par de maestros que trabajan con mineras, porque ellas tamién necesitan salas muy controladas", cuenta.

Pusieron publicidad en Internet y un aviso en las Páginas Amarillas, y esperaron. Pronto les empezaron a llegar clientes, incluso del extranjero. En los países del Cono Sur tampoco habían empresas competentes en el tema, así es que los contactaron para derivarles clientes. Establecieron asociaciones con servicios en Argentina y Brasil y una red de asociados en la región.

La clean bench les quedó chica y la única solución fie entonces construir una sala limpia. "Se aisla competamente -explica Galilea- y se le hace una entrada con un filtro, que chupa aire sucio de afuera, lo filtra y lo empuja hacia el interior. Así, cuando uno abre la puerta, en vez de entrar aure, sale, y adentro se mantiene limpio". Entran vestidos "de astronautas", con trajes que los aíslan e impiden que las partículas que emite el cuerpo contaminen el ambiente.

Su última gracia es haber abierto una sucursal en Miami, a la que mandaron ingenieros chilenos entrenados en forma especial. Y ya están causandoles problemas a la competencia. "Han pagado a Google para aparecer cada vez que alguien nos busca en Internet", cuenta el socio de Kepler.



Tesis y Secreteos de Estado

La variedad de clientes es amplia. Desde una universitaria, a quien su hermanito de diez años le había borrado su tesis a un día de la fecha de entrega; recién casados que perdieron las fotos de su matrimonio, o un dermatólogo de Iquique al que se le borró el archivo gráfico de sus pacientes. También, grandes mineras y compañías de retail que pierden base de datos cuando sus servidores fallan por un alza de voltaje o un movimiento brusco. E incluso han tenido de cliente a la Armada, la que les exige la más absoluta confidencialidad. Hasta les llegó un laptop de Tailandia que había sufrido los embates del Tsunami de 2003, y un disco duro de la Escuela de Economía de Helsinski, Finlandia.

Variable es también lo que cobran: desde 3 UF por un daño lógico, que se resuelve en un par de horas, a más de 100 UF cuando se trata de daños mecánicos que afectan a varios discos duros de un servidor. "Eso requiere varios días de trabajo sin parar. Hemos pasado noches de Año Nuevo recuperando datos", cuenta Galilea.

Ahora pretenden transformar la oficina de Santiago en un centro de investigación y desarrollo, donde poder seguir descubriendo nuevas formas de recuperar datos. "Es mucho más barato desarrollar tecnología en Chile que afuera", dice Galilea. Y es necesario, porque a pesar de que esto de la recuperación ya lleva unos diez años, van apareciendo nuevas tecnologías computacionales, discos durosde cada vez más capacidad, que graban más información en menos espacio, o nuevos formatos, como las tarjetas Flash, y todo eso hace mñas complejo el trabajo de los recuperadores. "hay que estar siempre al día", resumen el joven emprendedor de la computación.

 


Kepler Data Recovery es líder en América Latina en servicios de Recuperación de Datos desde dispositivos de almacenamiento dañados como Discos Duros, CD-ROM, arreglos RAID, memorias Flash (Compact Flash, Memory Stick, Secure Digital) y otros, sobre prácticamente todas las plataformas (Windows 3.x/95/98/Me/NT/2000/XP, Linux, Novell Netware, MacOs, Solaris y otras) ante casi cualquier tipo de falla tanto de software como de hardware.

Kepler Data Recovery (www.kepler.cl) inició sus operaciones a fines de 2002. Fundada por un grupo de ingenieros experimentados en el área, ha servido a miles de clientes en todo el mundo, incluyendo desde clientes particulares en más de 20 países hasta compañías listadas en el Forbes 500. Es proveedor de servicios de Recuperación de Datos para varias compañías en Europa y Sudamérica.